jueves, 21 de julio de 2011

Once ciudades chilenas tienen un aire más contaminado que el de SantiagoImprimirE-Mail
temuco_contam.jpgExpertos alertan sobre permisividad fiscalizadora en regiones. Coyhaique, Talca y Temuco son las urbes que lideran el promedio anual de PM 2,5, las partículas más dañinas para el ser humano. El 8 de julio, mientras Santiago estaba en preemergencia, Temuco y Osorno vivían una emergencia, pero sin medidas paliativas. El Mercurio, 17 de julio 2011.
Lea noticia relacionada: Chillán desarrolla estrategia para reducir niveles de contaminación.
Norma que regirá desde 2012 permitirá formular planes de descontaminación para las ciudades que enfrentan este problema. Gobierno dice que, a la espera de tales planes, se informa a la gente sobre la calidad del aire, pero especialistas acusan datos atrasados.
Ciudades como Temuco, Rancagua y Talca superan a Santiago en un 70% en los niveles de la contaminación del aire. Aun así, esto es poco conocido y la información oficial está desactualizada. Expertos debaten sobre el real sentido de urgencia que se le otorga al tema y advierten el riesgo que esto significa. 

En esta época del año, los temas medioambientales preocupan especialmente a los santiaguinos: preemergencias, alertas y enfermedades respiratorias copan parte importante de la pauta noticiosa. Pero la realidad es que los capitalinos gozan de una mejor calidad del aire que muchos de sus pares de regiones, sobre todo en el sur de Chile.
Un ejemplo de esto es que durante la última preemergencia decretada en la Región Metropolitana -el pasado 8 de julio-, las cuatro ciudades regionales que presentaban mediciones de material particulado fino (PM 2,5) tenían índices peores que Santiago. Es más, Osorno, Rancagua, Temuco y Valdivia alcanzaron o superaron niveles de emergencia.
El Ministerio del Medio Ambiente acaba de aprobar la norma de material particulado 2,5 que entrará en vigencia el 1 de enero de 2012 y que fija como norma anual 20 ug/m {+3} (microgramos de material particulado fino por metro cúbico de aire).
Santiago tiene un promedio anual de 24,9 ug/m {+3} lo que contrasta con ciudades como Rancagua, Talca, Curicó, Temuco, Valdivia y Coyhaique, que superan los 40 ug/m {+3} .
Si consideramos la normativa de países desarrollados, los niveles también resultan más preocupantes. La Organización Mundial de Salud (OMS) recomienda niveles de 10ug/m {+3} y la norma de Estados Unidos es de 15 ug/m {+3} .
De acuerdo al estudio de Análisis General de Impactos Económicos y Sociales de la norma chilena, cerca de 10 de los 16 millones de chilenos viven diariamente con niveles que sobrepasan la norma norteamericana. El mismo estudio indica que si cumpliéramos la recomendación de la OMS, evitaríamos más de 5.000 muertes prematuras al año.
Con los datos oficiales disponibles en el Sistema Nacional de Información de Calidad del Aire, SINCA, comparamos los niveles de PM 2,5 y obtuvimos que de las 12 ciudades que presentan información, 11 tienen promedios anuales superiores a la capital.
Las cifras derriban el mito de que en regiones se respira un mejor aire, al menos en las del sur del país. Santiago, donde la cantidad de PM 2,5 ha disminuido alrededor del 70% en las últimas dos décadas -llegando a su nivel más bajo el año 2010, con 25ug/m {+3} -, contrasta con ciudades como Temuco, donde sus niveles han empeorado y su media anual es de 43ug/m {+3} , un 72% más que la capital.
Marcelo Mena, director del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, y ex gerente del Aire, explica que la principal razón de la contaminación en las regiones es la permisividad. "Por ejemplo, las industrias en regiones funcionan a leña en sus calderas. No es necesario que haya una megaciudad para tener problemas de calidad del aire. De hecho, en Estados Unidos las ciudades más contaminadas no son conocidas", explica Mena.
Lo anterior es compartido por Héctor Jorquera, gerente del área de Soluciones Ambientales del Dictuc, quien agrega que "es claro que el problema de calidad de aire en Chile, al final, también sufre de centralismo. La mayoría de los esfuerzos se han realizado en la capital. Al mismo tiempo en regiones la situación ha empeorado a niveles que en Santiago no se ven desde la década de los 90".
Según ambos expertos, lo que falta es ver cuáles son las medidas que va a tomar el Ministerio del Medio Ambiente, porque en el momento que entre en vigencia la regulación del PM 2,5, todas las ciudades del sur van a estar por sobre la norma. También se preguntan por qué si el ministerio cuenta con estos datos, no los ha dado a conocer.
"Hay que informar a la ciudadanía de estos niveles que hay, son muy altos", comenta Jorquera. Los expertos también se cuestionan por qué si hay estaciones de monitoreo, la información en el SINCA no está actualizada. "En el ministerio dicen que sí informan, que para esto está el SINCA, donde se puede encontrar información. Pero cuando se entra ahí, uno se da cuenta de que en la mayoría de las ciudades la información llega hasta el 2008", agrega Mena.
Las soluciones
Según la ley, una vez que entre en vigencia la norma, se requieren tres años de mediciones para poder decretar zona saturada y establecer un plan de descontaminación. La mayoría de las ciudades cuenta con esas mediciones; sin embargo, el proceso de crear un plan de descontaminación es lento y, por lo general, demora más de dos años.
Al respecto, el subsecretario del Medio Ambiente, Ricardo Irarrázabal, comenta que "la estrategia del ministerio, aunque no tengamos planes de descontaminación, es que todas las acciones que hagamos puedan ser recogidas en el futuro por los planes. Toda nuestra estrategia ha estado dirigida a atacar el 2,5, tengamos o no el plan". Agrega como un ejemplo el tema de la leña. "Ante la pregunta de cuáles son los mayores contribuyentes del material particulado fino 2,5, ciudad por ciudad, evidentemente es la leña. Entonces, por eso, estamos regulando los calefactores y controlando la leña húmeda".
Al respecto, Héctor Jorquera señala que "el problema con las medidas del ministerio es que nadie garantiza que ese recambio de calefactores vaya a ocurrir, porque realmente eso no es obvio. El problema en el sur es que aunque no se pueda declarar zona saturada es importante informar a la ciudadanía de lo que está pasando para que ellos mismos sean más proactivos y cambien sus artefactos".
Por su parte, Marcelo Mena se cuestiona: "Hay que preguntarse por qué el Gobierno no hace informes anuales de calidad del aire. El tema pasa por la urgencia. ¿Cuál es la factibilidad de que se cambien 140 mil estufas en un año si no le muestras a la gente todos los días el problema de la calidad del aire?"
Respecto a esto, el subsecretario señala: "Nos ha costado un poco que los medios de comunicación informen mejor sobre los episodios y sobre los consejos que hay que tomar en cuenta. Obviamente, no se pueden aplicar medidas como restricción vehicular si es que no tienes un plan, porque estás restringiendo la actividad económica, y necesitas un respaldo normativo y legal para poder aplicar esas medidas restrictivas. Pero evidentemente, lo que es información, se está haciendo".
Mena discrepa: "Que no estén los datos actualizados en el SINCA significa que no están preocupados por el tema, que no es prioridad. Tenga por claro que el próximo año van a haber emergencias en el sur, como las que ya han ocurrido". 

lunes, 18 de julio de 2011

Anatomía de un fracaso. El dolor de las "viudas de Bielsa"

07.18.2011 | 2 Comments

Me duele, como a todo chileno, que Chile haya quedado eliminado de la forma como ocurrió ayer. Sobre todo porque al final de cuentas siempre fui un admirador de Marcelo Bielsa. No soy especialista en materias deportivas hablo como un chileno más. Un chileno que admira la inteligencia y la coherencia ética de las personas. Es probable que nuestro país hubiese quedado eliminado también con Bielsa, pero ese no es el tema de fondo. A mi entender, el problema no tiene que ver con un resultado más o un resultado menos, sino con una forma de pensar y de vivir, de “pararse” en el mundo, en fin una manera de ser “testigo” o “ejemplo” para la sociedad que a uno le ha correspondido vivir.
Como lo escribí en una columna anterior, Marcelo representaba la coherencia entre la teoría y la praxis. Más allá de su calidad profesional que siempre estuvo fuera de toda discusión, destacó en Chile por ser una persona íntegra, y como tal, nunca tuvo el menor temor de enfrentarse a quienes siempre han colocado el poder y el dinero como valores supremos. Justamente por eso el rosarino dejó una huella profunda en el alma del chileno común, independiente si le interesaba el fútbol o no, ese chileno que tanto desprecia nuestra “mesocracia arribista”, el “roto” chileno.
Lo que siempre admiré y he admirado en el rosarino es justamente todo aquello que no logro ver en la Selección chilena actual y su constelación de “estrellas”: la sencillez, el amor por el trabajo bien hecho, el sentido de la responsabilidad, la obsesión por la perfección, la permanente vocación de servicio, y tantas cosas que no logro enumerar en este instante de tristeza y frustración. Frustración que crece al escuchar a algunos comentaristas que intentan justificar lo injustificable, señalando que faltó tal o cual jugador. Marcelo nunca se quejó ni se lamentó porque faltase alguien ¿Por qué somos tan mediocres y nos falta espíritu crítico? Estos días mientras contemplaba el desfile de los “egos” de nuestros jugadores, recordaba con nostalgia cuando un pequeño grupo de jugadores en silencio inició con humildad un trabajo que, a la postre, hizo que nuestro país terminará siendo un rival de respeto y a temer en el plano internacional, como lo confesara el mismo arquero de la selección española campeona del mundo ¿Qué ha quedado de todo eso? 
Más allá de las interpretaciones los hechos hablan por sí solos. Había que ser muy fanático para no querer ver que la partida de Harold Mayne-Nicholls y Marcelo Bielsa y la llegada de Sergio Jadue y Claudio Borghi, tendrían en algún momento que hacernos colocar los pies en la tierra, y darnos cuenta que hemos vuelto a ser lo que siempre hemos sido. Que el trabajo constante y riguroso no es parte constitutiva de nuestra cultura. Que la coherencia ética no es uno de los atributos distintivos de nuestra idiosincrasia acostumbrada al “chaqueteo”, la mediocridad y la envidia como parte de nuestra vida cotidiana. 
Todo lo que hemos obtenido alguna vez siempre ha sido fruto del rigor, del esfuerzo, de la constancia, de la perseverancia. Un ejemplo cercano de lo que señalo fue el rescate de los “33” mineros. Cuando se planifica y no se improvisa, cuando cada talento personal está puesto al servicio del trabajo común, cuando el silencio y la humildad dejan atrás la arrogancia y la soberbia, solamente en esos momentos podemos cosechar algún éxito en nuestra paupérrima historia deportiva, que no es más que un aspecto de nuestra historia colectiva. 
Las palabras del jugador del Palmeiras Jorge Valdivia -al cual, lo que le sobra en talento le falta en humildad, trabajo y compromiso-, en entrevista concedida al Canal del Fútbol, son más que reveladoras de lo que señalamos. La lapidaria comparación que hace entre el trabajo actual de Claudio Borghi y el trabajo realizado por Marcelo Bielsa habla por sí sola: "Marcelo siempre quería tener a los jugadores entrenando y era muy difícil que alguien estuviera dos o tres días en el departamento médico. Al segundo día había que estar entrenando. Me pasó a mí en el Mundial, donde recibí un pancorazo y me tuvieron que sacar sangre a la fuerza para estar bien el segundo partido", y después concluía, "Claudio tiene la capacidad de entender que el jugador necesita estar dos o tres días sin hacer nada", justamente por esto, “No sé si con Bielsa hubiese venido a la Copa América” ¿Pánico al esfuerzo?
Ciertamente se trata de las declaraciones de un jugador chileno, en ningún caso de un paraguayo o uruguayo para quienes decir una cosa de esa magnitud sería impresentable. Estas declaraciones no pueden caer en el vacío, ellas son el fiel reflejo del gran cambio de mentalidad y el retorno al conformismo que se ha ido produciendo en la Selección chilena como consecuencia de la partida de Marcelo Bielsa. Las figuras individuales –que rápido se nos olvidó Puerto Ordaz-pasan a ser más importantes que la fuerza colectiva como si el fútbol fuese un deporte individual. 
Espero que los periodistas especializados reflexionen sobre las verdaderas razones de la eliminación y no se dediquen a repetir lugares comunes y menos a intentar bajarle el perfil a lo que a todas luces es un rotundo fracaso. ¿Cuánta responsabilidad tienen los dirigentes actuales de nuestro fútbol? Las declaraciones de Sergio Jadue para explicar la derrota chilena ante la modesta Venezuela –todavía no escucho a ningún especialista cuestionarlas- son francamente deprimentes por la fragilidad de sus argumentos. Si hay algo a lo cual los “poderes fácticos” de todo tipo le temen y siempre le han temido es a la coherencia ética de personas como Marcelo Bielsa porque dejan al desnudo todas sus miserias y mezquinos intereses. Me imagino que los presidentes de los tres grandes del fútbol chileno guardarán silencio como siempre, como tantas veces. 
¡No me arrepiento y nunca me arrepentiré de ser una viuda de Marcelo Bielsa!